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Blue Demon: una exhibición revela al hombre debajo de la máscara de este ídolo mexicano

Blue Demon: una exhibición revela al hombre debajo de la máscara de este ídolo mexicano

Sputnik 06 de abril del 2023.- Una exhibición en el Museo del Estanquillo, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, repasa la vida del famoso luchador y actor de cine, pero también da cuenta de su vida fuera del ring y cerca de sus seguidores y su familia.

El Santo. El Hombre Lobo. El Doctor Frankenstein. Solo algunos de los míticos personajes a los que se enfrentó, arriba del cuadrilátero y en sets cinematográficos, a lo largo de más de 40 años de carrera.

Es el luchador mexicano Blue Demon, uno de los principales íconos de la cultura popular mexicana y figura clave para la masificación de un deporte que hasta el día de hoy atrae la atención de cientos de miles de fanáticos y turistas.

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El Blue Demon (de nombre civil Alejandro Muñoz Moreno) era un luchador enmascarado que en plena época de oro del cine mexicano, en la década de 1950, se convirtió en un ídolo de matinée para chicos y familias que seguían sus aventuras con otras figuras del ring, como Black Shadow, transformándose en la versión local de los superhéroes de historietas (género en el que también incursionó el Demonio Azul) que generaban adeptos en todo el mundo.

¿Pero quién fue verdaderamente este hombre que fascinaba a los niños y adultos por su destreza como luchador y a las mujeres por su imponente físico y musculatura?

En la muestra Blue Demon: Ídolo mexicano sin límite de tiempo, que se presenta en el Museo del Estanquillo hasta fines de abril, en el corazón del Centro de la capital mexicana, el curador Aldo Sánchez se propuso no solo celebrar sus peleas más famosas y sus películas más vistas, sino indagar en el hombre debajo de la máscara y trazar a través del ascenso del personaje una historia de la convulsionada segunda mitad del siglo XX en México, con sus cambios políticos, culturales y sociales.

El intelectual mexicano Carlos Monsiváis con el enmascarado Blue Demon. © Foto : Museo del Estanquillo

“Blue Demon es una leyenda absolutamente vigente y viva en el imaginario mexicano, por eso justamente el título de la exposición es ‘Ídolo mexicano sin límite de tiempo’. Carlos Monsiváis define el concepto de ídolo como un convenio multigeneracional, y Blue Demon desde la década del 50 hasta el presente, sigue incrustado en el corazón y en la memoria de los mexicanos gracias a las 27 películas que hizo, su participación en fotonovelas, por ser un campeón en el ring, pero también porque su máscara es tan icónica como lo es ahora el rostro de Frida Kahlo o la Virgen de Guadalupe”, explica a Sputnik Aldo Sánchez.

El joven curador trabajó durante un año y medio junto al hijo del enmascarado, Alejandro Muñoz Lomelí, para organizar y montar la muestra, que se despliega a lo largo de dos pisos del museo.

Para llevar adelante el trabajo y seleccionar finalmente 600 piezas, contó no solo con la colección acercada por los familiares del luchador, sino el propio acervo personal del escritor Carlos Monsiváis, que está alojado allí mismo y es la base patrimonial del museo. Pero Sánchez aclara que la muestra no existiría si no fuese por la pasión de Muñoz Lomelí por celebrar la vida y obra de su padre.

Exposición temporal del luchador histórico en el Museo del Estanquillo, de la Ciudad de México. © Foto : Museo del Estanquillo

“La idea surge hace tres años aproximadamente, cuando la pandemia llegó a México y desgraciadamente se detuvo todo. Se me ocurrió que sería interesante organizar una exhibición que celebrara la vida de mi padre, ya que en el 2022 se cumplirían 100 años de su nacimiento”, le explica a Sputnik Muñoz Lomelí, primogénito de Blue Demon y actual guardián de su legado.

Este heredero del luchador cuenta que se acercó con la propuesta a varios museos y que amablemente todos declinaron el ofrecimiento, hasta que Sánchez, director de difusión y relaciones públicas del Museo del Estanquillo, entendió que se trataba de una muestra ideal para el recinto, dada la amistad de Monsiváis —cronista que usó su pluma para retratar a figuras destacadas del ámbito popular mexicano, como Luis Miguel, Julio César Chávez, Juan Gabriel o Gloria Trevi— con el luchador y su afición por los íconos barriales de la sociedad latinoamericana, con énfasis en México.

“Por un lado, están todos los recuerdos y la memorabilia que Goyita, la esposa de Blue Demon, venía recolectando, y que luego quedaron al cuidado de Alejandro. Pero además de eso, tuvimos que indagar en la colección Monsiváis, que está compuesta por más de 40.000 piezas, y nos encontramos con sorpresas de todo tipo, como por ejemplo las fotografías de los primeros luchadores en México, tomadas en las décadas del 20 y del 30”, recuerda el curador de la muestra.

Blue Demon como símbolo mexicano

Entre finales de la década de 1940 y los comienzos de la de 1970, el país latinoamericano vivió lo que se dio en llamar “el milagro mexicano”, un fenómeno que describe el tránsito de la sociedad rural posrevolucionaria a las grandes concentraciones urbanas, motorizado por el fuerte proceso industrializador que vivió la economía y por una diversificación en la educación superior, creando una robusta clase media.

La historia del Blue Demon, según nos dice la muestra, sería un ejemplo extravagante y colorido de ese fuerte proceso de modernización del país, al tratarse de un humilde campesino originario de un pequeño pueblo del interior mexicano, convertido en ídolo de masas y en una lucrativa marca registrada en apenas cuestión de años.

“Él venía de una clase social pobre, de una ranchería de Nuevo León, y a base de mucho trabajo se convierte con gran dedicación y disciplina en un gran luchador. Y eso es algo que la gente en México admiraba mucho. El hecho de que él fuese moreno también hizo que sea un personaje mucho más cercano a todos”, explica Sánchez, quien destaca el ascenso fulgurante en el mundo de la lucha libre: debut en el 48, campeonato mundial en el 53.

Sin embargo, el curador afirma que otros temas alrededor de su figura, no necesariamente vinculados a su biografía, como el lugar de los fenómenos populares en el arte, el nacimiento de la lucha libre femenina, y la trayectoria del cine mexicano industrial también eran cuestiones que quiso abordar en la exhibición.

“Pese a no haber nacido aquí, la lucha libre es un deporte muy mexicano. Sin embargo, no lo vemos retratado en su arte [del país] sino hasta finales de 1980. No aparecía ni en las pinturas de Diego Rivera ni en las de Roberto Montenegro. La glorificación de la pobreza que incluye el discurso revolucionario de México daba espacio para que la lucha libre se insertará y no sucedió eso. Ni siquiera en las crónicas de Salvador Novo. ¿Cómo era la sociedad mexicana y su cultura que no permitió eso? Eso también me intrigaba indigar en la muestra”, afirma.

El hombre debajo de la máscara

La muestra no solo utiliza al luchador como un símbolo del ascenso social en tiempos de desarrollo económico o para hablar sobre los prejuicios que enfrentan desde siempre los fenómenos populares.

También es un repaso —colorido, exhaustivo— de sus mejores momentos en el ring y sus mejores escenas cinematográficas, en una generosa selección que se exhibe en pantallas de televisión y fotografías, y que van desde sus humildes comienzos hasta su fastuosa pelea de despedida transmitida por la cadena Televisa y seguida por decenas de millones.

El enmascarado mexicano Blue Demon en contacto con el público desde el cuadrilátero. © Foto : Museo del Estanquillo

Para Sánchez, la muestra también es valiosa porque da cuenta de otros aspectos del Blue Demon con lo que los mexicanos no están demasiado familiarizados, especialmente enfocados en sus años posteriores a su retiro a fines de la década de 1980 y en su vida personal.

“Era un hombre muy generoso, que visitaba iglesias, participaba de campañas contras las drogas, concurría a escuelas de educación especial a dar charlas y abrió gimnasios en colonias populares para enseñar todo lo que sabía”, explica el curador de la muestra.

“No solo se trató de un personaje bueno porque era un héroe en el cine, donde salva al mundo de invasores o arañas, sino porque en su vida personal quiso siempre ayudar, su misión no era enriquecerse”.

En la muestra, ese costado humano se ve mejor reflejado en la correspondencia con sus fans, que revela hasta qué punto, después de haberse alejado del ring y los sets de películas, nuevas generaciones de mexicanos le seguían escribiendo queriendo saber más sobre sus aventuras y sus triunfos. También se exponen decenas de fotos familiares nunca antes vistas, donde puede percibirse a Blue Demon siendo simplemente Alejandro Muñoz Moreno, un padre de familia como cualquier otro.

“Una cosa muy representativa es que el día que yo nací, el 31 de marzo de 1948, fue el día que fue su debut como luchador; eso te muestra que su vida personal y su carrera estuvieron siempre muy unidas”, dice su hijo Alejandro, quien señala que pese a ser un hombre temperamental y rudo en el cuadrilátero, fue siempre una persona afable y cariñosa con su familia, vecinos y admiradores.

“Él se presentaba a todos lados perfectamente vestido, con corbata, cuidaba muchos todos los detalles de su presentación porque sabía que la gente lo admiraba y quería verse bien para ellos. Él decía: ‘El público me quiere a mí y Blue Demon tiene que respetarlos y cuidarlos'”, concluye.

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