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El Mercosur vuelve a pensar en un TLC con Canadá, un socio con luces y sombras

<strong>El Mercosur vuelve a pensar en un TLC con Canadá, un socio con luces y sombras</strong><strong></strong>

Sputnik 11 de abril del 2023.- El Mercosur volverá a negociar un Tratado de Libre Comercio con Canadá, tres años después de haber suspendido las conversaciones. Si bien los cuatro países del bloque esperan mejores condiciones para colocar metales y productos agrícolas, la experiencia de otros socios comerciales de los canadienses muestra algunos sinsabores.

Tres años después de haberlas interrumpido, el Mercosur volverá a entablar negociaciones con Canadá para la firma de un posible acuerdo de libre comercio con el país norteamericano. Las conversaciones se habían cortado en 2020, cuando Argentina entendió que el acuerdo con Canadá y varios otros podrían perjudicar los esfuerzos que, en ese momento, los países hacían para combatir la pandemia de COVID-19.

La disposición del Mercosur para reiniciar el diálogo fue publicada por la cadena CNN Brasil, que consignó que una delegación canadiense llegará a Brasilia los primeros días de mayo para activar las conversaciones, ahora con el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva.

La posibilidad de que el Mercosur firmara un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Canadá se había abierto oficialmente en 2018, acompañando otras conversaciones que el bloque había iniciado con Corea del Sur, India y Líbano. Sin embargo, la llegada de Alberto Fernández al Gobierno argentino en 2019 cambió la postura de Buenos Aires.

En 2020, el Gobierno argentino comunicó formalmente que pondría en suspenso su participación en todas las conversaciones, considerando que la nueva coyuntura económica mundial —principalmente por la pandemia de coronavirus—le exigía un nivel de protección a su propia industria que podría ser incompatible con la apertura marcada por las negociaciones con los canadienses.

Si bien Argentina aclaró que no abandonaba el Mercosur, la resolución de Buenos Aires logró paralizar todas las conversaciones, que ya iban por su séptima ronda de negociaciones. En los últimos encuentros, el bloque sudamericano había presentado a Canadá la lista con las indicaciones geográficas, es decir, los productos propios del Mercosur que el bloque quiere proteger en el mercado canadiense. Los equipos técnicos también habían tratado temas ligados a propiedad intelectual y medidas sanitarias y fitosanitarias de los productos que se intercambiarían.

En efecto, el mercado canadiense aparece para el Mercosur como una oportunidad de colocar productos agrícolas y de minería. Por ejemplo, en 2022 Brasil exportó a Canadá 5,4 billones de dólares, divididos principalmente en oro, aluminio, semimanufacturados de hierro, acero, azúcar y café. Además, Brasil colocó en el mercado canadienses aviones fabricados por su compañía Embraer.

Argentina, por su parte, coloca desde 2015 carne vacuna sin hueso fresca y congelada en el mercado canadiense y busca mejorar el acceso de carne aviar, porcinos, equinos, caprinos y ovinos, así como leches fluidas, suero de leches, fórmulas infantiles en polvo y proteínas concentradas en polvo.

Paraguay también busca que el acuerdo le sirva para vender carne vacuna a los canadienses, además de abrir el mercado para sus productos derivados de soja y sus autopartes. El país sudamericano ya vende a Canadá productos como semillas oleaginosas, azúcar e incluso máquinas hormigoneras.

Uruguay, por su parte, concentra el 84% de sus ventas a Canadá en la carne de vaca, producto estrella del país más pequeño del bloque. Bastante detrás le siguen las exportaciones de carne ovina, cítricos, semillas forrajeras, arroz y cuero.

Tratos discriminatorios y protección a mineras

Si bien todos los países del Mercosur consideran que la firma del acuerdo podría ser beneficioso para algunos sectores primarios clave en sus economías, el comercio con Canadá también ha representado problemas para otros países que firmaron acuerdos similares con anterioridad.

Uno de los problemas tiene que ver con la exportación de vino, un producto estratégico para Columbia Británica, una de las provincias más pujantes del país. Es que la normativa provincial prohíbe que los vinos extranjeros sean vendidos en las mismas góndolas que los locales, habilitando su exhibición únicamente en sectores apartados de los supermercados.

Esta normativa le valió a Canadá fuertes críticas por parte de EEUU, su principal socio comercial, e incluso una denuncia de Australia ante la Organización Mundial de Comercio (OMC) en 2018. Aquel reclamó contó con el apoyo como “terceros” de países latinoamericanos como Chile, Argentina, México y Uruguay, también interesados en la colocación de vinos en las góndolas canadienses.

En el marco de la disputa, Canadá y Australia alcanzaron, en mayo de 2021, un acuerdo que garantizaba un mejor acceso al mercado a los vinos australianos, aunque nada decía de los de otras nacionalidades.

Un análisis hecho por el Ministerio de Economía uruguayo sobre las posibilidades del acuerdo entre Canadá y el Mercosur, advertía que “existe una potencial ganancia en el acceso del rubro de vinos, siempre y cuando Canadá pueda brindar un acceso no discriminatorio para este bien al Mercosur (considerando que dicho país aplica medidas discriminatorias al trato nacional en los vinos y espirituosas a nivel provincial)”.

Otro de los puntos sensibles que puede tener el acuerdo entre el Mercosur y Canadá tiene que ver con la situación de sus empresas mineras, uno de los principales rubros de inversión canadiense en el exterior. Un ejemplo de esto lo sufrió Colombia, que firmó con Canadá un Acuerdo de Libre Comercio que está vigente desde agosto de 2011.

En 2016, la empresa minera canadiense Eco Oro Minerals demandó al Estado colombiano luego de que el Gobierno prohibiera la minería en la zona conocida como Páramo del Santurbán, donde la minera canadiense tenía una concesión. La compañía se valió entonces del TLC firmado con Colombia para denunciar ante un tribunal de arbitraje que Colombia estaba incumpliendo con el grado de protección a su inversión que el TLC entre ambos le garantizaba a las empresas canadienses en Colombia.

Finalmente, el tribunal exoneró a Colombia de indemnizar a la compañía, ratificando su derecho de proteger zonas con valor ambiental. No obstante, puede que el país sudamericano sí deba pagar a la compañía alguna reparación por el perjuicio económico que le habría impuesto.

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